El ponch que tuvo este documental cuando lo vi por primera vez en el FICCO fue de catarsis absoluta, en general no conocía bien la obra de Wiseman y para mi fortuna y la de muchos se jalaron gran parte de su obra para ese festival. Creo que ahí fue el parte aguas de entender las capacidades que tiene el documental como formato para representar la realidad. Y como es que el no tener control de lo que sucede implica una serie de eventos a los que seguramente terminas de registrarlo y sabes justo el valor por haberlo experimentado en carne propia.
Me imagino a Wiseman en varias partes de este documental registrando a tipos completamente extravagantes por no decir locos, hay uno en especial que llamo mucho mi atención, habla sobre Jesús y tiene una voz rasposa que me encanto, vocifera por todos lados y tiene unas líneas sobresalientes, que no se de donde se saco, por ahí pongo una foto para identificarlo.
Titicut Follies evidentemente va mas lejos de ser simplemente un buen retrato de personajes extraños, raros para la sociedad y, en algunos casos desechos humanos. Como ya es costumbre Wisseman expone a las instituciones contundentemente interactuando con la autoridad en este caso, y jugando un perverso movimiento donde los oficiales caen derechitos a interpretar su papel; mal hecho por su puesto, y sin ninguna calidad de trato para los internados que mas que desechos son enfermos mentales; sin duda esa dualidad entre enfermos y desechos, mas la institucion, es la que juega un papel esencial para encontrar como espectador varios sentimientos encontrados, y a decir verdad terminar consternado.